Las secuestradoras y su víctima entraron por la puerta B3 de esa inmensa universidad, la cual había tenido varios usos en años anteriores ( como bodega, cuartel militar, resguardo de guerra y hasta había sido usada como casa); era grande y parecía un gran castillo de roca gris, tenia grabados de piedra por todas partes, símbolos antiguos que ahora ya no podían descifrarse, en sus muros se podían ver pequeños pasajes con historias de personajes que el tiempo había borrado y solo se hallaban en la memoria de algunas personas que las contaban como leyendas.
Ya que la escuela era muy grande, ellas entraron por la puerta más cercana a su objetivo: el sótano; que había sido equipado y acondicionado como anfiteatro y laboratorios para clases especializadas.
Recorrieron un gran corredor hasta llegar a una puerta muy moderna de vidrio, entraron y se percataron que desde ahí empezaban los laboratorios, unos metros más adelante había un pasillo que doblaba a la izquierda, este era estrecho a comparación con los demás pasillos del edificio; siguieron por ese camino hasta llegar a las escaleras, solidas y antiguas, que bajaban en forma de espiral hacia el sótano, este recorrido era en realidad algo tétrico, pues solo había algunas lámparas que alumbraban las escaleras; al llegar al anfiteatro buscaron una pequeña bodega a la que solo tenían acceso algunas personas docentes del plantel, se podía escuchar el ruido de maquinas y de algunas calderas en donde se calentaban tanto agua como comida.
En ese lugar dejaron a su víctima en una silla, un hombre alto como de 30 años y de cuerpo atlético, los ojos los tenia vendados y se encontraba algo sedado, también estaba sangrando, pues lo habían golpeado fuertemente.
- ¿En donde estamos? ¡¡Sáquenme de aquí!! – exclamaba Jared con el poco aliento que le quedaba - ¡¡AYUDDAAAA!!!
- ¿Acaso crees que alguien te va a escuchar? Jajajaja – decía burlonamente Linnette (una de las secuestradoras).
De repente suena un celular y Linnette contesta:
- ¿Si? ……. Aja… ahh ya… QUE???!!! Estas demente??!!! Cuando te vea te voy a …… sabes que, olvídalo, vamos para allá – cierra el celular enojadamente – Hey ustedes!! – dirigiéndose hacia sus socias – vámonos, tenemos cosa que hacer.
- ¿¡Qué!? – dijo Susan - Nooo, yo me quedo!!
- Si, que se quede, - respondió Bree – así nos libramos de ella.
- Exacto!! – apoyó Gabrielle.
- Cállense!! Y vámonos todas, – ordenó Linnette – no valla a ser que nos vean aquí y entonces alguien sospeche, además, tenemos trabajo que hacer, los ineptos a los que les dejamos el trabajo en Washington lo echaron todo a perder, así que tenemos que arreglarlo, terminar el trabajo y…
- Acabar con los ineptos!!! Jiji - se adelantó Gabrielle.
- Exacto!!! – dijo Linnette - Así que, ¿¿que aprendimos de esto??
- ¿Que no hay que aceptar encargos de extranjeros? - pregunto Susan.
- NO TONTA!! Que no hay que contratar ineptos!! - corrigió Bree.
- Bueno, aparte de eso? – volvió a preguntar Linnette.
- Que si quieres algo bien hecho, lo haces tu y ya!! - comento Gabrielle.
- Si, eso es, - dijo Linnette - asi que , vámonos!
- AYUDAAAA! – ese era el último grito que pudo hacer Jared.
La puerta se cerró tras las cuatro mujeres y Jared al estar muy débil, después del último grito, se desmayo y entro en un profundo sueño.
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